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lunes, septiembre 12, 2005

Opinión: El Centro. Lo social. [2].

Está claro que es el punto donde más distan los actuales partidos nacionales. De hecho, en cuanto a algún dirigente del partido conservador se le ve un ramalazo social en sus declaraciones, se le tilda de “rojillo”, y cuando el que carece de la sutileza adecuada en sus maneras refiriéndose a estos temas, está en el partido progresista se le califica de “fachilla”. Pues eso, tolerancia, como ya había dicho.

He divido los aspectos sociales en 4 puntos. Supongo que otros verán más divisiones. Pero bueno, esto es una generalización “personal”...

Sanidad y Educación.

Igualo estos puntos porque los considero pilares de cualquier opción política.

Una política de centro, entiendo que debería basarse en que todo el conjunto de los ciudadanos tuviera acceso a una sanidad y educación publica de calidad, garantizada mediante unos impuestos acordes a ello. Y con lo de calidad, qué quiero decir... Pues bien, que todos aquellos que están pagando en lo privado lo que les gustaría tener en la pública, puedan tenerlo sin tener que pagarlo.

Creo que una mayoría de la gente estaría dispuesta a pagar algo más de impuestos, siempre y cuando, el colegio público de sus hijos, por ejemplo, sea bilingüe de verdad, o se tenga derecho a los libros de texto gratuitamente. También lo estaría en el caso de no tener que esperar más de dos semanas para hacerse una simple resonancia, o esperar, a lo sumo, un mes en operarse de cualquier problema. Todo es cuestión de buena gestión, ni privada, ni a medias, una buena gestión del dinero de todos. Y no por un sitio, primar a las empresas privadas, lo cual está muy bien, pero si ésta no tiene una adecuada competencia pública en el futuro, tendrá las de ganar, sin que la pública haya demostrado lo que realmente es capaz de hacer, que es mucho. No se puede dejar en manos privadas, lo que no se puede tratar como un negocio, y hacer que sea el balance el que decida si un gasto se puede hacer o no, bajo mi punto de vista, en sanidad y educación. El más claro ejemplo de lo que pasa en este caso es Estados Unidos, el país más caro del mundo donde ponerse enfermo, siendo el más avanzado.

Tampoco se puede permitir un funcionariado aletargado, a causa de la “seguridad” de su puesto de trabajo.

Para ejemplos de que es posible tenemos los países nórdicos, más pequeños, sí, pero ejemplos claros de que es una buena gestión. Y un cambio de mentalidad por parte de todos, en cuanto a la idea generalizada (errónea para mi), de que lo privado es mejor que lo público, haría que se mejorase en estos aspectos.

Inmigración.

Muy de moda en los últimos meses, tras el proceso de legalización que ha finalizado este verano, y sin el número tan elevado de “legales” que se esperaba obtener, y que el actual gobierno había abierto para intentar “solucionar” el problema.

Es un tema que conlleva muchos temores en gran parte de la sociedad Española. Ocasiona casos de marginalidad, al vincular la criminalidad con estas personas. Cuando un inmigrante roba o mata, es algo general de este colectivo, sin embargo, cuando lo hace uno “de la tierra” es una particularidad... Como digo, temores. Claro, que hay criminales y mala gente entre los inmigrantes pero, al parecer, los que traen dinero, ya sea conseguido de buenas artes o no, pasan mejor por el aro de la discriminación.

Una legalización masiva no es del todo mala, de hecho, es la forma de tener controlado lo que se tiene en casa, como a los de la casa, a la hora de los excesos.
Hoy en día nadie discute que la masa inmigrante es necesaria a la hora de cubrir unas necesidades que sin otra mano obrera no se podrían cubrir.

Una política de centro debe ser capaz de conciliar la entrada de inmigrantes organizada, con un control de estos, no sólo por tenerlos controlados (como ya he dicho), si no para que nadie se pueda beneficiar de esta gente, que en su mayoría, viene de buenas a trabajar. Hacer que tengan todos sus derechos, pero que cumplan también con todas sus obligaciones. El ser capaz de que se integren de tal manera que no olviden de dónde vienen, pero que los que nazcan aquí, se sientan de aquí como el que más.

También sería necesario que esta política no se frenara en el límite de nuestra fronteras. Habría que intentar que este flujo no llegara a ser descomunal, y que fuéramos incapaces de absorberlo. Se debería trabajar en los países de origen para intentar hacer que la gente se quedara en ellos, que vieran futuro en su tierra. Muy mal tiene que estar la cosa por esos países, cuando una madre es capaz de meterse en una “barquita” con su hijo recién nacido, para intentar darle una mejor vida. Pero lo peor es, cuando nosotros le echamos la culpa de esa animalada, sin pensar que algo de lo que le incitó a subirse en esa barca, podría ser culpa nuestra. Y me da por pensar, ¿quién construiría la cantidad de pisos que se están haciendo sin inmigrantes? ¿quién nos serviría una cerveza en el bar de la esquina si no hubiera inmigrantes?...Lo dicho, no es tan simple la cosa.


Familia.

Qué decir del tema de la familia. Otro tema que el gobierno actual ha puesto también de moda. Es evidente que había un porcentaje de personas que en cierto sentido no tenían sus derechos completados al 100%, como el resto de los ciudadanos.

Una política de centro tendría en cuenta esto, y la ley por la cual se permite el matrimonio homosexual hubiera sido muy parecida a la actual. Ahora bien, desde mi punto de vista posiblemente no hubiese sido tan “abierta”.

Creo que el punto más “crítico” de esta nueva ley, es lo que se dice entre líneas. La posibilidad de la adopción, para hablar claramente. Algunas veces se han comentado estudios por los cuales un matrimonio compuesto por personas del mismo género, no haría que el hijo que adopten vaya a seguir la misma orientación sexual, o sufra algún tipo de trastorno, que no fuera a tener en una pareja heterosexual. Sé que para algunos les parecerá “retrógrado”, y está claro que al debatir sobre el centro, habrá gente que se encuentre a los lados de esa línea virtual, a los lados de la cual se sustenta el centro, que no opinen igual. Considero que los únicos estudios validos, nos los darán los años. Lo malo, es que si nos hemos equivocado, habrán pagado inocentes, por querer demostrar nuestro liberalismo.

Por otro lado una política de centro haría, o promovería, más urgentemente unas ayudas que posibilitaran la conciliación de la vida familiar con la laboral. Empezando por la concesión de ayudas “reales” por nacimiento de niños, y no de “risa” como las de ahora (en importe me refiero). Algo más en sintonía con Europa, a la que se supone debemos parecernos. El incremento de la ayuda por maternidad / paternidad sería un buen punto de partida para que a las familias no les costase tanto tener más de un hijo, incluso dos. Las ayudas y facilidades a las empresas con mayor tasa de mujeres embarazadas a la hora de concursos públicos, o de descuentos en los impuestos también ayudaría, así como grandes multas e incluso cierres de empresas en caso de despidos o no contrataciones de mujeres en las empresas. Hay mil posibilidades que copiar de otros países, o que inventar, pero posible es.


Religión.

He considerado adecuado incluir este punto por las circunstancias históricas de vinculación que hay con ellas en España, sobre todo con la Católica.

Como dice la Constitución Española, y me parece correcto, España es un país aconfesional, y aún siendo creyente en la fe, que no en la iglesia, creo que la iglesia no debería meterse en política, y por ello creo que una opción política de centro no debería estar influida / dirigida bajo opción religiosa alguna. Ahora bien, sin que ello sea óbice para que sus seguidores fueran practicantes de alguna.

Considero que la iglesia Católica es libre de emitir su opinión sobre los temas importantes de la sociedad Española, y el gobierno de estudiarla. No sólo porque sea la Iglesia Católica, sino por el peso que tiene esta entidad en la sociedad Española, quieran unos o no, es así.

Sí que es verdad, que en los últimos años ha perdido peso específico, pero ello no ha sido suficiente como para perderla como referencia en la sociedad, no hay que olvidar que hace un trabajo magnifico con los más necesitados (de todos los tipos). Trabajo que algunos no ven, por quedarse solo en las escalinatas de las catedrales observando los lujos desmesurados de esta entidad.